La cruz compuesta del cultrún araucano no presenta ningún elemento extraño a la tradición simbólica universal y, en sus líneas fundamentales, puede ser considerada como un símbolo construido conforme a patrones comunes a todos los pueblos. Esto se aclara en un análisis detallado de su construcción geométrica, a la luz de la base doctrinaria que subyace en los relatos mitológicos, y en el vasto repertorio de plegarias, invocaciones y cánticos rituales, mapuches.
La cruz inscrita en el círculo es un símbolo compuesto cuyo significado surge de las instancias mismas de su construcción.
Así, lo primero que hay ante nuestros ojos es el círculo. En el caso del símbolo araucano, la membrana circular del cultrún, en blanco.
El círculo fue siempre considerado por todos los pueblos antiguos como la forma geométrica perfecta y, por eso, la imagen misma del ser supremo, del gran todo o del absoluto.
Su relación con el disco solar es evidente, en la forma y en el significado, en cuanto el sol es, entre todos los seres visibles, el que mejor representa al ser supremo, como fuente de vida y de luz.
Las propiedades del círculo, que hacen de él la forma geométrica perfecta, son la regularidad y la totalidad.
La regularidad (simetría) implica unidad, en oposición a la irregularidad que implica diversidad. La regularidad absoluta es aquella que no reconoce partes. Sólo el círculo es regular en ese sentido absoluto. Por eso en el círculo, a esta propiedad que es común a todos los polígonos regulares, se agrega la de totalidad, porque el círculo, al no admitir complemento, es símbolo del infinito, es decir, del gran todo o gran uno.
La circunferencia que lo determina, simboliza lo que no tiene principio ni fin, lo que es eternamente igual a sí mismo. Por tal razón lo infinito es el todo, el todo es único y lo infinito es uno.
Ahora bien, para dibujar la cruz es preciso visualizar el centro, es decir, el punto que se halla a igual distancia de todos los puntos de la circunferencia.
La sola visualización de ese punto, le da una determinación nueva como una forma mínima que, dentro del círculo, representa la unidad, o primera semilla de la manifestación.
La instancia siguiente es el diseño del brazo horizontal y vertical de la cruz, que representan tradicionalmente el principio materno o receptivo y el principio paterno o creativo del universo.
Estos dos principios, fundamentos dinámicos de todo lo creado, son los que en la tradición china toman los nombres de Yin y Yang, representados en el conocido símbolo clásico.
Se sabe, no obstante, por la más remota tradición, que el signo de la cruz fue instituido muchos milenios antes de este evolucionado diseño clásico, y constituyó la más antigua representación simbólica de la dialéctica universal, como puede apreciarse por la siguiente cita de un texto del historiador chino Tchui Hi, de la dinastía Song:
"Fue el emperador Hien Yuen Chi, quien unió dos trozos de madera, uno horizontal y otro vertical, para honrar al Altísimo, es decir, instituyó el signo de la cruz como símbolo de la unión del principio creativo y del principio receptivo del universo. El nombre de este soberano proviene de las palabras que designan los brazos Este-Oeste y Norte-Sur de la cruz, que son Hien y Yuen".
Según la cronología China, esto ocurrió en una época sumamente remota, muchos milenios antes del primer emperador de fecha conocida (Fu Hi, 3.500 a.C.).
En cuanto al origen de la cruz del cultrún, nada se sabe ni puede saberse con precisión, salvo que presumiblemente su diseño date de una época muy anterior a la radicación del pueblo mapuche en Chile. Con todo, los antiguos de América no pueden haber visto en el símbolo de la cruz otro significado que el que real mente tiene y ha tenido para todos los antiguos, lo que puede rastrearse en algunos cantos de machi que, refiriéndose a los brazos de la cruz, los llaman padre y madre.
Tengo
Mi cultrún
Mi cultrún.
Tuya es
Tuya es su madera.
Tenlo siempre presente
Tenlo siempre presente
En el espacio vacío
El espacio vacío
En la tierra
La tierra
Me están diciendo
Dos veces la madre
Dos veces el padre antiguo
Se advierte que los dos últimos versos se refieren a la característica duplicación de los brazos Norte Sur y Este Oeste de la cruz del cultrún, aunque excepcionalmente se encuentren cultrunes de cruz simple.
Ahora bien, esta dualidad fundamental expresada en la cruz, se aviene con la denominación dual empleada por los mapuches para designar al ser supremo como Fücha y Cushe, es decir, anciano y anciana, forma mítica de aludir a la dialéctica universal del principio creativo y receptivo del universo, y a su acción en el tiempo.
Dichos nombres suelen ser más complejos y varia dos; así, por ejemplo, el anciano y la anciana son nombrados como Huenu rey Fücha y Huenu rey Cushe, vale decir, anciano rey en lo alto del cielo y anciana reina en lo alto del cielo. La palabra “rey” intercalada aquí corresponde a una transculturación, pero no altera el sentido original de estas antiquísimas denominaciones religiosas.
También suele llamarse a esta pareja Feta Chachai y Ñuque Papai, es decir esposo padre y esposa madre; o se agrega a dichas denominaciones el nombre genérico de Ñidol, es decir, supremo. Así el anciano, como esposo padre supremo, se llama Feta Chachai Ñidol.
Otra denominación usada es Nguenechén, que literalmente significa señor de los hombres y que agregada a las personas divinas adquiere el sentido genérico de dios.
La denominación y naturaleza de la divinidad es uno de los puntos más obscuros de los estudios que se están realizando en la actualidad sobre las culturas aborígenes de Chile, entre otras razones porque la evangelización, con todos sus supuestos filosóficos y teológicos, intervino la cultura mapuche y alteró sus originales formas de expresión religiosa, al punto que, hasta hoy, no es posible formarse una idea clara sobre este aspecto.
En todo caso, la denominación dual de la divinidad es, sin duda, la más antigua; al igual que la cruz en el círculo, se emparenta con antiguo arquetipos sapienciales del extremo Oriente de Asia.
Este parentesco es más estrecho aún, si se considera que el esquema dialéctico del Yin y del Yang chinos no es completo a menos que sea visto en su evolución dinámica a través del tiempo, constituyendo un cuaternario o doble pareja, como puede apreciarse por sus representaciones lineales prehistóricas, según se hallan en el célebre canon confuciano de Las Mutaciones, conocido por el nombre de I Ching o Yi King.
En él cada principio de la dialéctica tiene dos formas de representación, una calificada de antigua, y otra de joven, lo que insinúa una personificación mítica tal vez más antigua.
La segunda pareja está constituida por un hombre joven dios y una joven doncella diosa, a los que se agrega, en ciertas invocaciones, el apelativo de renovadores, idéntico al que se da en el I Ching al Yin y al Yang jóvenes.
Este esquema parece tener su equivalente mítico mapuche en el cuaternario formado por la pareja de ancianos ya mencionada, y otra de jóvenes que, junto a ella, constituye el cuaternario supremo del panteón mapuche, llamado en conjunto Ñidol (Jefe).
En lo que se refiere a las representaciones lineales del Yin y del Yang atribuidas al emperador Fu Hi, se advierte claramente que ellas proceden de la descomposición de la cruz instituida antes por Hien Yuen Chi, pues el trazo entero del Yang y el trazo quebrado del Yin, no resultan sino del acoplamiento del brazo vertical y el horizontal de la cruz, el cual debe ser abierto o perforado por el que representa la fuerza activa descendente.
Todo lo anterior tiene una clara connotación sexual, en cuanto el sexo masculino es una vara y el sexo femenino es una abertura, y constituyen la más directa y patente concreción de ambos principios en el mundo visible.
Asimismo, se advierte claramente que la pareja del Yin y del Yang jóvenes, y del Hueche Huentru y Ulcha Domo, corresponden a la proyección de los principios fundamentales de la dialéctica en las creaturas.
De esta manera, la relación que hay entre la expresión vieja y la joven de cualquiera de los principios, es la misma que hay entre éstos y sus respectivas manifestaciones cósmicas, tales como cielo y tierra, hombre y mujer, fuego y agua, día y noche.
Por eso se dice en el I Ching que la pareja Yin y el Yang viejos es estática, y la pareja joven es dinámica; esto, naturalmente, no está explicita do en la sabiduría mapuche, sino que persiste como la expresión de una verdad mítica. Podría ser el origen de la duplicación de los brazos de la cruz en el cultrún araucano.
Con todo lo anterior no se está diciendo sino que las formas de expresión de la dialéctica universal en la China antigua y entre los mapuches, emanan de un arquetipo común propio de la familia racial, a la cual chinos y mapuches pertenecen (N.d.E.: al parecer el autor desconoce que el origen de la tradición simbólica a la que alude es indoaria, e incluso pre kurgan –incluyendo la propia swástica- , y que es de estos que pasó a los chinos así como a los tibetanos).
No hay comentarios:
Publicar un comentario